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La banca tradicional no financia los pequeños negocios creados
espontáneamente por millones de personas. Estas actividades microempresariales generan la gran mayoría de
empleos en los países emergentes. Asimismo son un factor importante de
generación de progreso económico en los sectores de bajos ingresos,
puesto que producen rentabilidad y valor agregado. Se calcula que existen unas 50 millones de microempresas en América
Latina y el Caribe, de las cuales sólo el 10% tendría acceso a
mecanismos formales de crédito. En efecto, la gran mayoría de microempresas no acceden a los
servicios de la banca tradicional debido a razones culturales y porque no
disponen ni de garantías tangibles ni de sistemas convencionales de
información contable y financiera. Desde los años 80 una amplia gama de entidades crediticias
atienden este sector. Desde organismos sin fines de lucro en busca de actos concretos
de solidaridad, hasta sólidos y visionarios grupos financieros en busca
de rentabilidad han incursionado en los barrios populares y pueblos
rurales con el fin de ofrecer micropréstamos. Dichas entidades de crédito son denominadas instituciones
microfinancieras (MFIs). |